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domingo, 20 de abril de 2008

ALGO SOBRE MIGRAÑA

La migraña es un padecimiento neurológico que se caracteriza por dolores fuertes y palpitantes que normalmente afectan a un solo lado de la cabeza. Un episodio migrañoso, incluye además náuseas y vómitos, distorsión de la visión, vértigo e hipersensibilidad a la luz, entre otros síntomas.

Existen varios tipos de migraña. La más frecuente es la migraña común o clásica, que se caracteriza por el dolor en mitad de la cabeza, con un dolor pulsátil que se inicia en la frente, sien y que puede abarcar el ojo y extenderse al otro lado de la cabeza. A veces va asociado a náusea e intolerancia del ruido y la luz. El dolor puede variar de intensidad, de leve a muy intenso y desesperante.

Pero además, se sabe que con este tipo de migraña las personas experimentan, acompañado del dolor, un fenómeno denominado aura que es la visualización de formas y colores distorsionados y algunas otras ilusiones ópticas.

Otros tipos de migraña incluyen la oftálmica, la vasomotora o hemipléjica, jaqueca benigna post esfuerzo, el estado migrañoso y la migraña sin dolor de cabeza.


  • Migraña oftálmica: Se presenta con dolor alrededor del ojo y se asocia con otros síntomas oculares.
  • Migraña vasomotora: Se desarrolla en pacientes que presentan parálisis temporal de un lado del cuerpo llamada hemiplejia. Algunas personas pueden experimentar problemas de visión y vértigo, síntomas que comienzan de 10 a 90 minutos antes de iniciarse el dolor de cabeza.
  • Jaqueca benigna post esfuerzo: Aparece luego de trotar, alzar pesas, toser, estornudar o agacharse. El dolor de cabeza comienza al inicio de la actividad, y rara vez dura más de unos cuentos minutos.
  • Estado migrañoso: Se trata de un tipo raro y severo de migraña que puede durar 72 horas o más. El dolor y la náusea son tan intensos que hay personas que tienen que ser hospitalizadas.
  • Migraña sin dolor de cabeza: Se refiere a aquellos episodios en donde se presentan algunos síntomas de migraña como problemas visuales, náusea y vómito, estreñimiento o diarrea, pero sin que se presente el dolor intenso de cabeza.
La mayoría de los dolores de cabeza no son serios y se curan solos. Sin embargo, cuando una persona experimente migrañas frecuentes su calidad de vida se puede mermar, pues se trata de dolores muy intensos. Por otra parte, aunque se desconoce el motivo, muchos estudios sugieren que quienes sufren migraña tienen más riesgo de infarto.


¿Por qué me duele la cabeza?


De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, la migraña es una de las 20 enfermedades más discapacitantes para el ser humano. Son las mujeres quienes más la padecen, se sabe que alrededor del mundo el 12.5% de las féminas padecen de este mal, mientras que tan sólo el 3.4% de los hombres la presenta.


Se desconoce la cusa de la aparición de la migraña, pero se cree que proviene de:
  • La inflamación o irritación de los vasos sanguíneos del cuero cabelludo
  • Cambios hormonales sobre todo en mujeres
  • Algunos factores ambientales como: ciertos alimentos o aditivos: quesos crudos, hígado de aves, chocolate, vino tinto, glutamato monosódico y conservadores que se encuentran en los productos ahumados y carnes en conserva
  • Cambios en la presión atmosférica, la altitud y el resplandor solar
  • Estrés y otros factores emocionales, lo que podría explicar por qué la padecen más las mujeres

Los dolores de cabeza comienzan a presentarse entre los 10 y los 46 años de edad, y por lo general se presentan en varios individuos pertenecientes a una misma familia, así que si tu mamá la padece, es muy probable que puedas llegar a desarrollarla.


Los ataques de migraña pueden ser desencadenados por:
  • Reacciones alérgicas
  • Luces brillantes, ruidos fuertes y ciertos olores o perfumes
  • Estrés físico o emocional
  • Cambios en los patrones de sueño
  • Fumar o estar expuesto al humo del tabaco
  • Saltarse las comidas
  • Consumo de alcohol
  • Fluctuaciones de los ciclos menstruales
  • Uso de píldoras anticonceptivas

Entre los síntomas de la migraña se encuentran los dolores pulsátiles como latidos, las náuseas y vómito, la hipersensibilidad a la luz o al sonido, la pérdida de apetito, la fatiga, el entumecimiento y hormigueo o debilidad.

Existen ciertos signos de advertencia como las auras, la visión de líneas en zig- zag o tener visión en túnel o punto ciego temporal. Una vez que el dolor migrañoso ha pasado, pueden persistir ciertos síntomas como confusión mental, sueño, dolor de cuello y sensación de que el pensamiento no es claro ni agudo.

Aprendiendo a controlarla

El tratamiento de migraña puede dividirse en dos: tratamiento de la fase aguda y el tratamiento preventivo o profiláctico. En el tratamiento de la fase aguda se pueden utilizar desde analgésicos simples que se indican en migrañas de discreta a moderada severidad hasta fármacos mucho más complejos utilizados en las crisis muy severas.

Sin embargo, la clave del tratamiento contra este trastorno radica en su prevención, pues se ha comprobado que el dolor puede desaparecer si se actúa con rapidez durante la etapa de aura. Para ello es necesario también el uso de analgésicos una vez que se detectan los primeros síntomas.

Otras formas de prevenir los ataques de migraña son:
  • Superar los sentimientos de ira y estrés
  • Practicar alguna técnica de relajación
  • Establecer horarios para comer, dormir y hacer ejercicio
  • Eliminar hábitos como el tabaquismo

LA AYUDA DE ALGUNOS ALIMENTOS Y HÁBITOS FRENTE AL ESTRÉS

Uno de los primeros síntomas en aparecer es el nerviosismo, un estado de excitación en el que el sistema nervioso responde de forma exagerada o desproporcionada a estímulos considerados normales. El consumo de tabaco, o de alcohol y café u otras sustancias estimulantes, son la causa más común de nerviosismo y falta de equilibrio en el sistema nervioso.

La ansiedad también suele ser punto común en personas que se sienten "estresadas". Se trata de un trastorno psicosomático, que comienza afectando a la mente pero acaba repercutiendo sobre diversos órganos del cuerpo, produciendo taquicardia, dolor de estómago, colon irritable (alternancias entre estreñimiento y diarrea), etc.

Se han identificado tres etapas en la respuesta al estrés:

1. En la etapa de alarma el cuerpo reconoce el estrés y se prepara para la acción, ya sea de agresión o de fuga. Las glándulas endocrinas liberan hormonas que aumentan los latidos del corazón y el ritmo respiratorio, elevan el nivel de azúcar en la sangre, se incrementa la transpiración, se dilatan las pupilas y se hace más lenta la digestión.

2. La etapa de resistencia el cuerpo trata de reparar los daños causados durante la primera etapa.

3. Si el estrés continúa, el cuerpo permanece alerta y no puede reparar los daños, es entonces cuando si inicia la etapa de agotamiento, cuya consecuencia puede ser una alteración producida por el estrés.

Los alimentos que se consumen pueden ayudar a disminuir los síntomas de estrés.-

El cerebro representa un 2% o un 3% del peso corporal total, pero es responsable del consumo de un 20% de la energía que extraemos de los alimentos. Su principal fuente energética son los hidratos de carbono, si el aporte es insuficiente, obtiene energía a partir de otros elementos como proteínas y grasas, aunque esto último no es conveniente ya que se producen alteraciones en el metabolismo corporal.

Para mantener bien nutrido al cerebro no es preciso aumentar el aporte de calorías, pero sí cuidar especialmente el aporte de determinados nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y que esto mejor la transmisión de impulsos y transporte de oxígeno a las células.

Los nutrientes que intervienen directamente en la concentración, la memoria, el rendimiento intelectual y el estado de ánimo y son:

  • vitaminas del grupo B (tiamina, niacina, piridoxina, B12 y ácido fólico)
  • vitamina E, determinadas sales minerales (potasio, magnesio y zinc)
  • oligoelementos (litio, silicio, selenio y cromo)
  • ácidos grasos esenciales

A continuación se enumeran algunos nutrientes y hábitos esenciales que ayudan a mitigar los efectos del estrés.

  • En caso de irritabilidad nerviosa, fatiga o depresión es necesario que consuma alimentos que contengan vitamina B1, y B6 como: granos de cereales integrales, vísceras como el hígado, verduras y hojas verdes comestibles.
  • En caso de presentar nerviosismo y ansiedad lo más probable es que presente un déficit de magnesio por lo que deberá consumir alimentos como: chocolate, almendras, cacahuates, pan, carnes, soya, durazno y piña.
  • Para un buen desarrollo del sistema nervioso es recomendable consumir: ácidos grasos insaturados, como el linoléico que predominan en: frutos secos y aceite de semillas.
  • Algunos de los hábitos alimenticios que ayudan a disminuir el estrés son: respetar los horarios de las comidas sin saltarse ninguno de un día para otro; comer a horas regulares, para evitar descensos bruscos en el nivel de glucosa en sangre.
  • Para evitar hipoglucemias causantes de nerviosismo e irritabilidad es aconsejable comenzar el día con un buen desayuno.
  • Las cenas copiosas o la ingestión de grandes cantidades de líquido antes de acostarse pueden alterar el sueño. Lo aconsejable, tanto para facilitar el sueño como la digestión, es evitar la ingestión de alimentos 2 ó 3 horas antes a acostarse.
  • Las dietas para bajar de peso pueden alterar de forma importante el sistema nervioso, sobre todo aquellas en que la ingesta de hidratos de carbono, vitaminas y sales minerales, es muy baja.
  • En caso de insomnio, una infusión relajante o leche caliente antes de acostarse ayudan a conciliar el sueño.

sábado, 19 de abril de 2008

ESCOGE TU PROPIA ACTIVIDAD

Cuando decides realizar alguna actividad física es necesario que escojas la que más te convenga, de acuerdo a tus cualidades, capacidades y gustos. No todas las personas pueden realizar todo tipo de ejercicios. Por eso es indispensable que evalúes bien qué es lo que quieres, porque de ello dependerá que sigas por tiempo prologado con el ejercicio y que no lo abandones al poco tiempo.

A continuación te presentamos diversos aspectos que puedes tomar en cuenta para tomar una buena decisión:

  • Sociabilidad. La primera característica que se debe considerar es si quieres hacer ejercicio solo o en compañía. Muchas actividades que son solitarias pueden convertirse en prácticas de grupo, como correr o nadar. Otras están caracterizadas por la interacción, como los deportes de equipo, como el básquetbol o el béisbol.
  • Espontaneidad. Muchos deportes requieren un control preciso de los movimientos, otros no. Hay prácticas deportivas muy predecibles (como la práctica de step (ejercicios con banco) en un gimnasio); otras son menos controlables, como el fútbol.
  • Motivación. Puede ser intrínseca y extrínseca. La primera es la que valora la actividad por sí misma; es decir, el placer por jugar tenis; la extrínseca busca la satisfacción en los objetivos que se pueden conseguir, por ejemplo, la resistencia, velocidad, etc.
  • Agresividad. No se refiere sólo al deporte de contacto o al que requiere enfrentamiento. También prácticas como el levantamiento de pesas requieren alto nivel de agresividad.
  • Competitividad. La competición es lo que mueve a la mayoría de las actividades deportivas; sin embargo, existen prácticas como el yoga que no requieren de esta motivación suplementaria.
  • Capacidad de concentración. La atención no sólo se refiere a un objeto, sino a la posibilidad de mantener el control sobre diferentes circunstancias; por ejemplo, un jugador de baloncesto que conoce la situación de sus compañeros. Otra característica de la concentración es tener conciencia del comportamiento y del desgaste del propio cuerpo durante la práctica deportiva.
  • Riesgo. Existen deportes que implican riesgo, que no sólo es físico, sino que también se refiere a la posible peligrosidad psíquica de la práctica.

Si quieres empezar a hacer ejercicio toma en cuenta estas características y valora la que mejor se adapte a tu estilo de vida y personalidad. Y recuerda que antes de comenzar es indispensable consultar a un médico para que te diga si estás en condiciones de realizarlo.

Fuente: Departamento de Comunicación y Contenido; TodoEnSalud

¿CUANTO DUELEN LOS KILOS DE MAS?

Seguramente conoces las complicaciones más comunes de la obesidad, en las que podemos englobar a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la hipertensión arterial, el cáncer, entre otras implicaciones importantes para tu salud. Sin embargo, no te olvides de la forma en que se afecta tu sistema músculo–esquelético, lo que te hará sentir grandes dolores.

Algunas de las quejas más frecuentes entre pacientes obesos son las molestias en articulaciones, ligamentos y tendones. Todo ello se ve afectado por el exceso de peso y por el esfuerzo extra que tienen que hacer para funcionar adecuadamente.

Es lógico pensar que nuestros sistemas muscular y óseo fueron diseñados para soportar determinado peso; por lo tanto, cuando éste se excede entonces comienzan a aparecer alteraciones articulares características. Las más comunes son: el dolor de espalda, el de pies y la artrosis de rodillas.

Tus pies, tu principal sostén

Hasta hace unos años, los problemas de los pies estaban relacionados principalmente con la actividad de las personas, en especial si se desempeñaban en tareas que les exigían mantenerse mucho tiempo de pie o caminar en exceso sobre superficies duras.

Tu peso es un factor determinante que puede empeorar condiciones ya existentes y todo depende de tu historia médica; así, por ejemplo, si sufres diabetes, es posible que el sobrepeso empeore los problemas circulatorios en el pie; si tienes problemas en los huesos, incluso puede causarte fracturas en los pies.

Ahora bien, según una encuesta realizada por la Sociedad Estadounidense Ortopédica del Pie y el Tobillo (American Orthopaedic Foot and Ankle Society, AOFAS), los problemas en pies y tobillos están relacionados con el peso y masa muscular de una persona.

Este estudio reveló que el 41% de personas que acudieron al médico por problemas en los pies, admitieron haber subido de peso antes de que sufrieran molestias.

¡Qué dolor!

Los problemas de los pies que los especialistas vinculan al exceso de peso son: dolor en los tobillos, la tendinitis, artritis o inflamación en la parte trasera del pie, inflamación de los ligamentos que van a lo largo del pie y la llamada fascitis plantar.

La fascitis plantar es la inflamación de la banda de tejido llamada fascia, la cual conecta el hueso del talón con la base de los dedos. Uno de sus síntomas característicos es dolor agudo en la planta del pie, especialmente por las mañanas, al levantarse de la cama y dar los primeros pasos. Esta condición es común en mujeres con sobrepeso o en aquellas personas que caminan o se paran durante mucho tiempo sobre superficies duras.

¿Qué culpa tienen tus rodillas?

Así como el exceso de peso causa daños a tus pies, como ya viste anteriormente, también lo puede hacer a tus rodillas, condición que se denomina artrosis.

La artrosis es una degeneración del cartílago articular. Es la enfermedad más frecuente del aparato locomotor y sus localizaciones más comunes son la columna cervical, la columna lumbar, las caderas, las rodillas y las manos. Las consecuencias son dolor, pérdida de movilidad y rigidez articular, lo que complica que puedas llevar a cabo actividades de la vida cotidiana.

Existen varios factores que predisponen a ella, como la edad o la genética, que no son modificables; sin embrago, uno de ellos sí se puede cambiar, es el caso del sobrepeso u obesidad.

La relación entre obesidad y artrosis de rodilla se puede explicar de dos maneras: la primera va en el sentido de que no es lo mismo que la rodilla soporte 65 kilos que 90, por lo que, el desgaste del cartílago es mucho mayor a medida que aumenta el peso; la segunda tiene que ver con que al padecer obesidad, tienes en tu sangre niveles hormonales alterados que aceleran el desgaste del cartílago. De hecho, el riesgo no nada más es de artrosis en las rodillas, también la puedes desarrollar en las manos y codos, que son articulaciones que no soportan peso.

¡Ayúdalas!

Es importante que sepas que si tú tienes un sobrepeso de un 20% tienes de 7 a 10 veces más riesgo de padecer artrosis de rodilla. Por lo tanto, que pierdas peso puede prevenir la enfermedad y aliviar los síntomas una vez que la artrosis se presente.

En caso de que la artrosis ya esté desarrollada, que bajes de peso no eliminará el dolor completamente, pero sí lo disminuirá. En artrosis severas, tal vez sean necesarias otras medidas como el reemplazo articular.

El ejercicio es muy importante porque el movimiento previene la destrucción del cartílago articular y mejora la nutrición del mismo. No obstante, cuida que las actividades físicas sean de bajo impacto, como nadar, andar en bicicleta o caminar.

¡Ya no aguanto la espalda!

La obesidad también es un factor de riesgo para que padezcas dolor de espalda, y aumenta si llevas un estilo de vida sedentario, tienes poca fuerza muscular, no haces ejercicio físico o si, en general, tienes un mal estado de salud.

El exceso de peso aumenta por sí mismo la carga sobre el disco intervertebral, lo cual acelera el desgaste del mismo e incrementa el riesgo de que se deforme o rompa. Además, obliga a la musculatura de la espalda a realizar un mayor esfuerzo para mover el cuerpo o mantener las posturas, lo cual facilita su contractura y el dolor.

Entre más tiempo perdure la obesidad, el riesgo de que el dolor de la espalda vaya reapareciendo es mayor. Los episodios del dolor y su repetición hacen que aumente el riesgo de que éste persista por más tiempo o llegue a hacerse crónico.

Además, el dolor puede lograr que guardes erróneamente reposo, limitando aún más tu actividad física, posponiendo el inicio de ejercicios eficaces para tratar y prevenir las dolencias de la espalda. Todo esto aumenta el riesgo de que el dolor y la incapacidad funcional y laboral aparezcan, persistan y lleguen a cronificarse.

Para aliviar las molestias, lo más indicado es que reduzcas tu peso corporal, y combines el tratamiento para adelgazar con terapia física, ejercicios de yoga, tratamiento kinesiológico y, en algunos casos, cuando tu sobrepeso es considerable, la ortopedia especial para proveer de apoyo al abdomen es la opción.

Deja de sufrir…

A continuación te presentamos una serie de recomendaciones que puedes seguir para atacar el dolor en tu cuerpo:

  • Camina 30 minutos diarios, cinco veces a la semana
  • Evita los alimentos ricos en grasas
  • Aumenta tu consumo de frutas y verduras
  • Bebe al menos dos litros de agua diarios
  • El principal tratamiento en todos los casos es bajar de peso

Referencia informativa: www.paraqueestesbien.com; www.sedolor.es; www.tutraumatologo.com; www.medigraphic.com; www.obsym.org; www.espalda.org; www.pesosaludable.net

Fuente: Departamento de Comunicación y Contenido, TodoEnSalud.org